No hay que irse demasiado lejos para vivir a ritmos desacompasados. En Castilla y León existen muchas, no se sabe cuántas, viviendas sin unas condiciones mínimas de habitabilidad: pésimos materiales de construcción, ausencia de luz, agua corriente o calefacción. Son las llamadas 'infraviviendas', muy difíciles de contabilizar al no existir una definición administrativa. El caso más extremo son las chabolas. Actualmente se contabilizan unas 45 en toda la Comunidad.

 

 

Viviendo en una chabola

 

Los árboles cuentan sus años por anillos, Adoración por el número de inviernos viviendo en Juana Jugán, en Valladolid. Su nieto la trae del brazo hacia nosotros. "Abuela, han venido unos periodistas que quieren hablar contigo". Camina despacio, enlutada y enjuta. Nos mira con desconfianza. Son ojos escarmentados, de quien ha vivido más de 40 años casi a la intemperie.

 

 

 

En Juana Jugán no conocen otra forma de vida, tampoco en El Encuentro, en Burgos. Las manecillas de los relojes no han tenido aquí tanta prisa. El tiempo está detenido en medio de la ciudad. A solo unos metros viven abogados, mecánicos, profesores o albañiles ajenos a lo que ocurre. Se afanan por contratar la fibra óptica de mayor velocidad o acaban de girar la ruleta del termostato un par de grados más.

 

 

 

45 chabolas en Castilla y León

 

Cartones, palets, chapas o enganches ilegales a cualquier torreta eléctrica cercana. Así viven en las 45 chabolas que están actualmente contabilizadas en Castilla y León, según el último estudio sobre vivienda y población gitana. Algunas se encuentran aisladas, otras se fijan en poblados chabolistas mayoritariamente en Burgos, Zamora y Salamanca.

 

 

 

 

 "Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada". Artículo 47, Constitución Española.

 

 

Dentro habitan familias gitanas desde hace años, algunos no han conocido otra forma de vida desde que eran niños. "No saben ni usar un retrete",  nos cuenta Mar Fresno, la Directora territorial de la Fundación Secretariado Gitano. También nos advierte de que algunas de las chabolas son soluciones temporales, "muchas veces tienen que ver con población Roma, población gitana que viene de los países del este, que se ubica temporalmente y que luego cambia de comunidad autónoma, de provincia o de país".

 

 

 

 

 

 

Afortunadamente la situación ha cambiado para muchos de ellos. Sólo el 0,85% de todas las viviendas habitadas por población gitana en Castilla y León son chabolas. La mayor parte de ellos habitan en vivienda normalizada reduciéndose así la infravivienda.

 

 

 

 

 

 Soluciones integrales

 

Todas las chabolas son infraviviendas pero afortunadamente no todas las infraviviendas son chabolas. "Es difícil definir el término infravivienda" nos asegura Ángel María Marinero, el Director General de Vivienda de la Junta de Castilla y León, "por eso son tan difíciles de contabilizar". Suponemos que por eso son también complicadas de atajar. "Si una familia no puede estar lo mínimamente caliente, con un mínimo de confortabilidad, estamos hablando de una infravivienda".

 

 

 

"Tiene que haber políticas sociales que acompañen a las familias a hacer ese proceso, educativas, que lo contemplen y políticas de empleo". Ángel María Marinero. Director General de Vivienda de Castilla y León.

 

 

En vías de aprobación está el nuevo plan estatal de vivienda que abarca hasta 2021 y en el que previsiblemente estarán reflejadas situaciones como la de Adoración. Tanto Mar Fresno como Ángel María Marinero coinciden en la necesidad de poner en marcha planes integrales que acompañen a las familias que vivan en las condiciones más extremas a sus nuevas casas. "Muchas veces no saben convivir en comunidad, no conocen las reglas" afirma Mar.

 

 

 

 

"Necesitan acompañamiento social, de integrarse y de convivir con sus vecinos". Mar Fresno. Directora Territorial Fundación Secretariado Gitano.

 

 

Se trata de adoptar planes integrales que permitan a las familias que peor lo estén pasando escolarizar a sus hijos de una forma correcta, encontrar un trabajo y una estabilidad social. En el caso de la infravivienda, se proyectan ayudas y subvenciones que poco a poco, nos aseguran desde la Consejería, van reduciendo el número de casas inhabitables.

 

 

 

 

Redacción:

Juan Pablo Carabias

Luis Ángel Rozas

Imagen:

Clara Ramas

Víctor Quiñones

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Coordinación:

Jorge Francés