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miércoles, 21 de julio de 2010
Pésima noticia para la minería de Castilla y León. El carbón, que ha sufrido recortes más que profundos en los últimos 20 años hasta dejar la producción en la mínima expresión, recibirá ahora la puntilla definitiva si los gobiernos español y alemán, principales afectados con la medida, no consiguen convencer a sus homólogos europeos.
El carbón es una reserva estratégica de la que Europa no puede permitirse el lujo de prescindir. Lo que es no incompatible con una política más exigente en las ayudas y el impulso de iniciativas que reduzcan las emisiones de CO2. Proyectos como en los que ya se trabaja en la planta de Compostilla. La posición ahora tiene que ser firme. Están en juego miles de empleos pero también el futuro energético de la Unión.