Quienes estas vacaciones pongan rumbo a Francia tienen que saber que deben llevar un elemento más en su equipaje, un etilómetro, que aunque no ocupe mucho espacio, si nos puede ahorrar un disgusto.
Desde este verano, el gobierno francés obliga a los conductores, nacionales o extranjeros, a llevar un alcoholímetro homologado en los vehículos para realizar pruebas de alcoholemia.
Todos los vehículos a motor, camiones, autobuses y también vehículos particulares, a excepción de las motocicletas, que circulen por el país galo tiene la obligación de llevar uno, quien carezca de él será multado con 11 euros.
Los etilómetros exigidos podrán ser tanto fijos como portátiles o de un solo uso, es decir, que serán admitidos tanto los fijos que vengan instalados en el vehículo como también se admitirán los portátiles. Los aparatos se venden por un euro en farmacias, gasolineras y grandes superficies.