Perder un objeto personal en la calle o peor aún, que nos roben sin darnos cuenta es algo muy frecuente hoy en día.
Lo que no es tan común es reclamarlo, porque casi siempre lo damos por perdido. El último sitio al que acudir en caso de robo o extravío es la oficina de objetos perdidos de la Policía Municipal.
Hasta aquí llegan a diario todo tipo de cosas. Llaves, gorros, bufandas, móviles, pero sobre todo carteras.
Pero hay otros objetos, los de gran valor, que no pueden ser eliminados. Por ejemplo, una flauta travesera que lleva más de dos años, la encontró un policía, y ahora será donada a la Escuela Municipal de Música. Pero si hubiese sido hallada por un ciudadano particular, a los 24 meses pasaría a ser suyo. Porque la honestidad también tiene recompensa.
Las gafas que no se reclaman se donan a los países de África, y los teléfonos móviles son gestionados por la ONG Cruz Roja. Y es que si su dueño no lo reclama, al menos tendrá una segunda vida útil y solidaria.