Todos los allí presentes se han quedado mudos. La reaparición de María Teresa Fernández De la Vega, ha sido sonada, y no por su Fundación, ni por su figura, en la que se aprecian kilos de más, sino por su rostro. Acudía a la Presentación en Madrid de su Fundación 'Mujeres por África', en la que ha estado inmersa todo este tiempo.
Sólo ella podía juntar en un mismo acto a la Reina Sofía, el presidente del Tribunal Constitucional, Pascual Sala, a la ministra, Ana Mato, las exministras Celia Villalobos e Isabel Tocino, el expresidente del Congreso, José Bono, al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y algunos ministros como Trinidad Jiménez, Ángel Gabilondo, Carme Chacón y González Sinde, entre otros. Todos ellos testigos de excepción del asombroso cambio.
Y es que De la Vega parece otra, aunque es la misma… pero con menos años. Se le ha cambiado hasta la expresión de la cara; más fresca, luminosa y mucho más despierta, incluso hasta parece más amable...
Han desaparecido esas 'odiadas' arrugas, dando lugar a un rostro liso y sutilmente estirado, como si de una muñeca de porcelana se tratase… porque hasta el pelo, lo tiene diferente. Más largo, corte a capas, puntas disparadas, se ha marcado unos reflejos rubios que ayudan a iluminar el rostro y hacerlo más delicado. Una Teresa mucho más esbelta.
Pero no sólo se ha 'restaurado' la cara, también el vestuario. Más ceñido y un poco más escotado. Atrás quedaron aquellos cuellos altos y 'recatados', ahora 'lo tiene de cisne', y por ello, lo luce y lucirá más y mejor. Habrá que esperar al próximo acto.