Ni siquiera el trayecto para ir al trabajo es sencillo. En plena montaña conducir con nieve, heladas o lluvia intensa hace que ese camino se complique para muchos trabajadores, pero cuando se detecta una incidencia en la red eléctrica no importan las inclemencias del tiempo: hay que arreglar la avería como sea.
Si por ejemplo se funde un fusible en una zona rural los trabajadores de mantenimiento tienen que trepar, literalmente, por las torres de la luz hasta solventar el problema, por eso, es necesario tomar toda clase de precauciones. "Nunca podemos ir solos, siempre en varios vehículos y es muy importante estar en contacto con el centro de control. Aquí da igual que sea de día o de noche, que haga frío o calor, no podemos dejar sin luz a nadie", asegura José Antonio Vicario, responsable de mantenimineto de Iberdorla en la zona noroeste de Burgos que trabaja en la compañía desde hace más de tres décadas.