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miércoles, 08 de febrero de 2012
La decepción y el orgullo se repartían a partes iguales en las mentes de los cerca de mil aficionados del Mirandés que pudieron presenciar en San Mamés la última actuación de su equipo en esta Copa del Rey que ya forma parta de la historia rojilla.
Horas antes del encuentro, los más incondicionales apostaban por una nueva gesta de su equipo, a pesar del resultado desfavorable cosechado en Anduva ante los leones. Al final, la lógica no impidió a la marea rojilla saborear con gusto el último sorbo de copa. Ahora, tanto a ellos como al Mirandés no les queda más remedio que regresar a la dura realidad de la Segunda B. Sin embargo, un nuevo reto ya llama a las puertas del club de los milagros: el play-off de ascenso.