La rueda de prensa posterior al partido entre la Ponferradina y el Palencia resultó casi tan tensa como el propio encuentro. El entrenador visitante, Ramón María Calderé, y el local, Claudio Barragán, se enzarzaron en una batalla dialéctica por culpa del discutible arbitraje de Areces Franco.
Las iras de Calderé se centraron en la acción clave del encuentro. En el minuto 88, el colegiado asturiano señaló una discutible mano de Pelayo. “Es muy fácil pitar aquí; siempre pasa lo mismo”, esgrimió el técnico morado. La respuesta de Barragán no se hizo esperar. “Somos un equipo honrado y que no me toquen las pelotas”, espetó.