Tres puntos sin más. El Salamanca cumple el expediente en una tarde desapacible de fútbol en el Helmántico. El mal estado del césped y el intenso frío no invitaban a pensar que charros y vizcaínos firmaran un partido para el recuerdo. Al menos, sí hubo emoción. Vilarchao en el minuto 34 ponía por delante a los visitantes y helaba, aún más, los ánimos en el coliseo salmantino.
La derrota del pasado fin de semana ante el Palencia sobrevolaba por la mente de unos aficionados que, ni en el mejor de sus sueños, podían imaginar que su equipo se marcharía al descanso por delante en el marcador, pero así fue. Dos tantos consecutivos de Sergio García y Marcos Márquez devolvían las esperanzas a la Unión. El primer tanto llegó tras una mala salida de Sarriugarte. El 2-1 lo anotaba el sevillano tras un saque de esquina botado por De Lucas.
A pesar de la expulsión por una presunta agresión de Marcos Márquez, una vaselina de Sergio García mediada la segunda parte auguraba que el tiempo de los sobresaltos para la Unión había quedado atrás. Nada más lejos de la realidad, a falta de diez minutos para la conclusión Arranz colocaba el 2-3 en el marcador y mantuvo el resultado en un puño hasta que Hernández Maeso decretó el final.