'Por San Blas las cigüeñas verás', dice el refrán. Es en esta época cuando regresan de su viaje por tierras más cálidas, esa es la teoría, porque la realidad es que podemos verlas en cualquier mes del año. Las temperaturas son ahora mucho más suaves, eso y que encuentran abundante comida en los vertederos hace que las cigüeñas prefieran quedarse.
El problema es que en algunas zonas hay demasiadas. Buscan alimento y ya no migran. Los otoños y los inviernos ya no son tan crudos como los de antaño.
Lo normal sería que llegasen aquí por esta época, pero la tendencia es que ahora anidan todo el año. De convertirse en un ave migratorio ha pasado a ser una especie casi autóctona en Castilla y León.
Solamente en la provincia de Valladolid se calcula que habitan unas 700 parejas. El último censo realizado en 2004 habla de 33.000 parejas en toda España. Y a pesar del frío polar, continuan asentándose en los campanarios pero cada vez en mayor número en las riberas de los ríos.
Una explosión de cigüeñas que está reduciendo de manera exponencial las piezas de caza en la Comunidad. Se ven por cientos en los meses de agosto y septiembre en muchos municipios de Tierra de Campos.
La solución según los cazadores, retirar parte de los huevos cuando hacen la puesta. La superpoblación sino se puede diparar a límites incontrolados.