Alto y claro. El presidente de la Junta aprovechó hoy la inauguración de la escuela de invierno del PP para expresar su perplejidad ante el rechazo al modelo elegido para la integración de las cajas de Burgos, Ávila y Segovia en Banca Cívica, avalado por el Banco de España, y se prefiera abiertamente el camino que asegura la desaparición de cada caja, bien vía intervención por el Banco de España o bien vía absorción por una de las grandes cajas.
La estupefacción es general. Sindicatos y empresarios tienen razón en que el sistema elegido no es el mejor, pero eso nadie lo discute. Garantizada la pervivencia de la naturaleza jurídica de las cajas, cuya defensa compromete la Junta es urgente asegurar un futuro ahora incierto por dudosas decisiones de las que más de un gestor de las entidades de ahorro tendrá que dar cuentas. El presidente nunca había
hablado con tanta claridad. La disyuntiva no es otra que cajas si, con el SIP, o cajas no.