Los ganaderos salmantinos de vacuno se encuentran de nuevo ante la temida vacunación por lengua azul, una enfermedad ovina, que no afecta a los humanos pero sí al vacuno y cuya vacuna está envuelta desde el principio en la polémica. Los ganaderos la rechazan porque aseguran que 'sus efectos son devastadores'.
Un problema que también afecta al vacuno de lidia, los toros. También los ganaderos de bravo señalan que la vacunación ha mermado sus crías y que las pérdidas son enormes.
La asamblea cree que una posible salida sería la vacunación voluntaria, algo que la Junta rechaza de plano. Si no hay acuerdo, el lunes los primeros ganaderos podrían oponerse a la entrada de los veterinarios en sus explotaciones.