A lo largo de este año China podría desbancar a Japón como la segunda potencia económica si consigue mantener el mismo nivel de crecimiento que en 2009, que fue del 8'7%. China ha cumplido sus objetivos aunque los analistas ya alertan de los peligros que puede traer una incipiente burbuja inmobiliaria a la que el regimen quiere poner coto.
Mientras medio mundo renquea aún por los efectos de la crisis, la economía china creció casi un 9% en 2009. Con estos datos Pekín certifica que han superado oficialmente el crack financiero global, que por otra parte, en realidad tan sólo le golpeó el primer trimestre del año pasado, y de forma moderada. Las previsiones del Ejecutivo de Hun Jintao para 2010 no contemplan otra cosa que un ascenso imparable de su mercado, que podría convertirse en breve en la segunda economía mundial desbancando a Japón. Siempre y cuando sea capaz de evitar los peligros que entraña la bonanza.
"El primer reto es cómo compatibilizar el crecimiento económico y al mismo tiempo y tener bajo control las subidas de precios", dice el comisario nacional de Estadística chino.
En Pekín preocupa la inflación, pues los precios se han disparado casi el 2% en el último trimestre. Se espera una reacción pronta de China contra este encarecimiento, como ya ha hecho para evitar una burbuja inmobiliaria. El gobierno anunció este miércoles 20 un endurecimiento del crédito ante la afloración de especuladores.