¿Quién no ha tenido una canción taladrándole el cerebro durante minutos, horas o incluso días? Una melodía de televisión, el tema del verano, o la sintonía de un partido político. Todo vale. Y es que entre un 98 y un 99% de la población ha sido "infectada" alguna vez por una pieza musical imposible de olvidar.
Pese a lo común del hecho, apenas se ha investigado sobre el tema. Por ello, Andréane McNally-Gagnon, investigadora de la Universidad de Montreal, ha puesto en marcha un estudio pionero del que ya ha obtenido los primeros resultados.
En una primera fase, McNally-Gagnon y su colaboradora Sylvie Hébert pidieron a usuarios de internet francoparlantes que puntuaran la capacidad de "adicción mental" de 100 canciones de música pop. Con el resultado, elaboró un ranking encabezado por 'Singing in the rain', de Gene Kelly; 'Live is Life', de Opus; 'Don't worry, be happy', de Bobby McFerrin; "I will survive", de Gloria Gaynor, y la ganadora "Ça fait rire les oiseaux", de Compagnie Créole. La lista completa se puede consultar en www.brams.org.
Otro de los experimentos consistió en anotar el estado emocional de 36 personas, la mitad de ellas músicos, antes y después de tararear y grabar las canciones pegadizas que no podían sacar de su cabeza. La conclusión fue que los músicos tardaban más tiempo en olvidar las canciones que les obsesionaban que los que no lo eran.
Las investigadoras también han constatado que el fenómeno se presenta normalmente cuando los sujetos están en un estado emocional positivo y ocupados en actividades no intelectuales que requieren poca concentración, como caminar. Una de las hipótesis que se barajan es que quizás este fenómeno se produzca para impedir cambios negativos en el estado de ánimo.
La próxima fase de la investigación va más allá: Estudiar las melodías pegadizas mediante tecnología de Estimulación Magnética Transcraneal.