En Castilla y León miramos a la localidad barcelonesa de Vic desde ejemplos como el del municipio de Mayorga; casos diferentes en la superficie pero iguales en el fondo. En Mayorga, un pueblo equidistante de Valladolid y León, el 25% de sus 2.100 habitantes son inmigrantes, bulgaros en su inmensa mayoría. Tanto es su peso específico que el Ayuntamiento tiene una concejalía de inmigracion.
En muchos casos Mayorga es la puerta de entrada, el kilómetro cero para una nueva vida. En ocasiones la convivencia es compleja, pero en este lugar el padrón no es un problema, pesan más la dignidad y el respeto humano, y lo que la inmigración aporta, que el peso de los papeles. La inmigración es un reto, una oportunidad que debe ser enfocada como un asunto de Estado y no un problema que deban resolver los municipios, pero mientras otros lo supeditan todo a un papel Mayorga ha ido más allá y ha convencido y ganado.