El mundo de las letras españolas llora la muerte de uno de sus grandes patriarcas. Multitud de autores expresaron su pesar ante la muerte de Miguel Delibes, el "heredero directo de Baroja y de Galdós", tal y como lo definió el escritor y académico de la RAE, José María Merino
Merino afirmó que seguramente será "uno de los grandes escritores del siglo XX" y subrayó su "perspectiva realista pero riquísima en cuanto a lo que es descripción de personajes y de sentimientos" y agregó que no tuvo "ningún reparo en localizar su obra en el mundo rural que él conoció o en la pequeña capital de provincias en la que él vivió".
El Premio Nacional de Poesía Juan Carlos Mestre aseguró que los hombres estarán "eternamente agradecidos" a Miguel Delibes por aportar una "súbita cualidad de bien" al gran conflicto que "el hombre hace contra el hombre". Mestre afirmó además que con Delibes se muere "la costumbre del amor"; del amor a la naturaleza, a la tierra y a las personas humildes.
Del mismo modo, explicó que en su literatura se da un vínculo "ejemplar" entre la conducta ética y el proyecto espiritual de la literatura como manera de estar en el mundo. Finalmente, se refirió a su creación literaria como reflejo de la salvación, la esperanza, la misericordia y la "utopía" de un mejor porvenir, aspectos en los que Delibes fue "ejemplar", tanto desde el punto de vista civil como desde el plano literario.
El dramaturgo José Luis Alonso de Santos, recientemente galardonado con el Premio Castilla y León de las Letras 2010, aseguró que con la muerte de Miguel Delibes desaparece "el patriarca de las letras castellanas" y un "entrañable vecino" de Valladolid.
Alonso de Santos explicó que compartía con Delibes muchas formas de ver la lengua y la vida y coincidía con él en apreciar "el sentir de las personas y las cosas pequeñas". "Ha sido siempre uno de mis guías", aseveró. El escritor leonés Andrés Trapiello destacó que la España en la que vivió Delibes se ha acabado, aunque aseguró que "no perecerá" gracias a su obra.
Trapiello, firmó además que Delibes fue el primer escritor vivo por el que empezó a leer literatura, además de Azorín, aunque éste último le resultaba más lejano en el tiempo. No obstante, señaló que resulta "muy difícil" hablar de un amigo y de una persona "tan querida" para él en un día "tan triste".