En 2010 el Camino de Santiago tendrá un sabor especial, el del Jacobeo. Miles de peregrinos: blancos, negros, amarillos, de Castilla y León, españoles, europeos, americanos o asiáticos, recorrerán la ruta del apóstol con la mochila a hombros o en bicicleta, con el bordón o a golpe de pedal, o con otras curiosas formar de peregrinaje.
Castilla y León, que con 373 kilómetros es la maciza columna vertebral del Camino, conoce del aroma especial que desprende este Jacobeo que no se repetirá hasta 2021. De ahí que nuestra comunidad lidere la firma de un convenio de colaboración con las otras regiones que cruza el Camino francés: Aragón, Navarra, La Rioja y Galicia. Un acuerdo eminentemente cultural con algunos trazos sanitarios y de protección civil que en las próximas semanas firmarán los cinco presidentes autonómicos.
Esperemos que sea una rúbrica más allá de la efeméride para seguir dando pasos, con constancia, 365 días al año, con sol o lluvia, con polvo o barro, con el único objetivo de que el Camino crezca bajo un mismo espíritu sin parcelaciones de otro tiempo, respetando su autenticidad y no fragmentado por las fronteras autonómicas.