El Partido de Castilla y León (PCAL), creado en diciembre de 2008 y formado por siete organizaciones políticas regionalistas, provincialistas e independientes de toda la Comunidad, ha acordado por decisión unánime de su Comité Ejecutivo, presentar candidaturas a las elecciones autonómicas de la Comunidad de Cataluña que tendrán lugar en el próximo otoño.
Para ello, los castellanistas están avanzando acuerdos con diferentes colectivos sociales y cívicos de Cataluña, entre los que se encuentran inmigrantes castellanos y de otras regiones de España residentes en Cataluña, así como entidades representativas de la inmigración latina y de otros países presentes en las diferentes provincias catalanas, conformando una candidatura "amplia, abierta y plural", según señala en un comunicado.
Lo harán bajo la denominación de Partido Castellano-Candidatura de las Culturas de Cataluña para que éste permita escuchar voces tradicionalmente marginadas en Cataluña, y generar proyectos de transformación, transparencia, libertad y progreso en el encorsetado, corrupto y enrarecido mundo de la política profesional catalana.
Los castellanistas consideran que el actual mapa político catalán se encuentra "fuertemente incompleto, agotado y sin capacidad de regeneración propia", ya que sólo está integrado por partidos políticos estatales centralistas o por formaciones nacionalistas catalanas, dejando sin representación a cientos de miles de ciudadanos empadronados en Cataluña, que aspiran a que esta Comunidad Autónoma, se conforme en "un espacio de integración social, cultural y cívico, para todas las culturas presentes hoy en Cataluña, dentro de un modelo territorial simétrico y solidario, que permita el mismo nivel de autogobierno para todos los pueblos de España".
Garantizar la pluralidad cultural y social en Cataluña, buscando la integración y promoción de todos los colectivos y ciudadanos con independencia de su origen, potenciando el diálogo y la cooperación entre culturas serán objetivos de esta formación, así como potenciar el papel de Cataluña en el conjunto de España, como entidad que debe liderar una reforma del Estado de las Autonomías que garantice igualdad de derechos y deberes, y el mismo autogobierno para todos los pueblos de España.
Para ello, desarrollarán una campaña de profunda austeridad económica, rechazando expresamente "el despilfarro de dinero público de los grandes partidos, basada en el contacto directo con la ciudadanía, en el contraste plural de las diferentes ofertas electorales y en las nuevas tecnologías, aspirando a recoger los sufragios de al menos 100.000 de los hoy descontentos electores presentes en Cataluña".