La dejadez a la que se ven sometidas las lindes de algunas carreteras han favorecido un fuerte incremento en la población de conejos. Sus consecuencias más inmediatas se ven en los campos colindantes.
A la espera de una respuesta efectiva por parte del Gobierno Central, los agricultores reclaman, con cosechas ya perdidas, que se intervenga para acabar con la maleza que alberga la mayoría de las madrigueras y se descaste.
La junta agropecuaria local de Magaz ha denunciado además que el deterioro de las vallas que limitan las lindes de autovías y ferrocarriles permite el paso de animales por la carretera, con sus consecuentes peligros.
Mientras la junta agropecuaria local tiene que pagar las facturas de los accidentes provocados por animales, los agricultores pierden su sustento. Todo ello, ante la pasividad de la Administración.