Cecale, UGT y CCOO han mostrado estos días su malestar porque el escenario que se planteaba era la unión de Burgos, Ávila y Segovia para integrarse después en Banca Cívica cuando precisamente uno de los puntos que se puso en tela de juicio para rechazar la entrada de Caja de Burgos en el grupo con Navarra y Canarias fue el de la fórmula jurídica de Banca Cívica que es un banco.
A las ocho y veinte de la mañana llegaba el secretario general de CCOO en Castilla y León, Ángel Hernández, y después lo ha hecho su homólogo en UGT Agustín Prieto, el propio presidente Herrera, el secretario de organización del PSOE Pedro Muñoz, que acude en representación de Óscar López y que ya estuvo en el encuentro del miércoles. El último en llegar ha sido el presidente de la patronal.
Un encuentro en el que Herrera y Muñoz han trasladado a los agentes económicos y sociales la nueva línea de trabajo que este jueves les adelantaba Castilla y León Televisión. El presidente de la Junta y el presidente Zapatero trabajan contrarreloj en una reforma legislativa para garantizar la identidad propia de las cajas de ahorro y salvar así este escollo en el proceso. Fecha límite el próximo 9 de marzo.
Mientras Caja de Burgos, Caja Ávila y Caja Segovia analizan en sus respectivas provincias la propuesta que está encima de la mesa, la Junta y el Gobierno central trabajan ahora en otro frente.
Negociación contrarreloj para evitar una fractura en el documento firmado hace una semana con patronal y sindicatos. El presidente Herrera y el presidente del Gobierno y sus gabinetes económicos buscan una reforma de la ley actual para garantizar que la fórmula sobre la que se construya Banca Cívica respete la identidad de las cajas y no sea un banco, extremo que los sindicatos han criticado duramente.
El 9 de marzo. Ni un día más ni un día menos. Esa es la fecha marcada en rojo en la negociación para apuntalar el sistema financiero regional y para que los consejos de administración se pronuncien.
La fórmula jurídica es ahora el principal problema en ciernes y la opción no quiere descartarse porque el tiempo apremia y porque el Banco de España ve con buenos ojos la operación. Se trata ahora de garantizar los intereses de todas las partes.