La lluvia apenas ha dado tregua en Castilla y León durante las últimas semanas y los agricultores son uno de los colectivos más afectados.
Con sus tierras anegadas, la actividad en el campo está totalmente paralizada a la espera de que escampe. La situación no es muy grave todavía, pero si sigue lloviendo muchos cultivos podrían echarse a perder.
El agua ha caído en tanta cantidad y con tal intensidad durante tantos días que la capacidad de drenaje del terreno ha llegado al límite. Situación preocupante pero no alarmante todavía. Si deja de llover en los próximos días no pasará nada, si el temporal persiste, en cambio, las plantas llegarán a pudrirse arruinando la cosecha.