Esta semana les queremos mostrar cómo se ganan diariamente la vida tres hermanos de pastores, de las pocas familias jóvenes que quedan en Cevico Navero, un pequeño pueblo de la comarca palentina del Cerrato. Son Constancio, Carlos y José. Heredado el trabajo de su padre, cada día, desde las 7 de la mañana, atienden a sus cerca de 1.000 ovejas para sacar la mayor producción posible.
Son ganaderos, agricultores, empacadores, fontaneros, albañiles, electricistas y lo que es más importante, muy trabajadores. Tanto, que apenas tienen tiempo de alternar o de tener fiesta los fines de semana.
Viven por y para su ganado y aseguran que en tiempos difíciles, si no se atiende correctamente podrían tener pérdidas cuantiosas. La mano de obra no se cuenta. Solamente vale la honradez y la dedicación a un oficio que poco a poco va quedando desauciado en Castilla y León.
Su capacidad de sacrificio y el orgullo por lo propio es digno de elogiar. En los duros inviernos, deben soportar las bajas temperaturas del monte cerrateño, y en verano, la cantidad de calor que despiden sus animales. Con todo, podemos observar el mérito por un trabajo denominado: "de los de antes".