Las entidades financieras se están empezando a convertir en las mayores inmobiliarias. Y no es para menos, ya que en Castilla y León hay cerca de 20.000 viviendas paralizadas por la crisis. Muchos promotores carecen de financiación para continuar con las obras y otros las frenan al no tener garantías de venta. La construcción no levanta cabeza.
El panorama de Castilla y León no es muy alentador. 40.000 viviendas construidas y aún sin vender en Castilla y León y 20.000 "ahogadas" por la crisis. Totalmente paralizadas. El ejemplo lo vemos en Ciudad Jardín Soto Real de Buniel, Burgos, con 1.481 casas en "stand bye" desde hace un año y dos meses, por el crack de Martinsa Fadesa.
O en León. 4.650 viviendas de promoción libre programadas en el polígono residencial La Lastra y, más de dos años después, 3.255 aún están sin construir.
Valladolid tampoco se libra de esta situación. En Arroyo de la Encomienda estaba previsto construir 4.000 hogares previstos y la mitad, están paralizados.
Una pequeña pero significativa radiografía de Castilla y León originada por la crisis y que hace que el promotor paralice directamente la crisis por "carecer de financiación o por no tener garantías de poder vender las viviendas", como asegura el vicepresidente de la Asociación de promotores inmobiliarios de Valladolid, Gonzalo Jolín.
Otros muchos, ni siquiera inician los trámites. Los ayuntamientos, de hecho, ya lo han notado. La construcción de vivienda ha caído, en el primer trimestre del año, un 51% y, por tanto, las arcas municipales reciben menos ingresos. Aún así, todos ven luz al final del túnel.
Según el concejal de urbanismo del ayuntamiento de Ávila, Alberto Plaza, los ayuntamientos están, "en la medida de sus posibilidades y competencias", buscando soluciones. Ahora sólo queda esperar a que lleguen pronto para dar, cuanto antes, una salida a esas miles de familias afectadas.
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