Aunque no había nada en juego, ni para los vallisoletanos ni para los franceses, líderes indiscutibles del grupo A, los pupilos de Pastor salieron dispuestos a mostrar su mejor imagen en Montpellier y, haciendo gala de un buen juego colectivo, lograron sorprender al rival y dominar el marcador en los primeros minutos de juego (4-6, min.9).
Karabatic se echó al cuadro galo a sus espaldas y dejó claro por qué es el mejor jugador del mundo, ya que anotó desde nueve metros y en penetración, encontrando siempre el hueco dejado por la defensa visitante, que se mostró muy sólida y seria, pero no pudo impedir que el internacional francés se adueñara de la pista.
El Montpellier, además, aumentó la intensidad defensiva, lo que le permitió hacerse con el mando del juego (13-11, min.21), pero el Pevafersa no bajó los brazos en ningún momento y, con Krivokapic y Milosavljevic en plena racha positiva, volvió a dar la vuelta al electrónico (13-14).
El técnico galo, Patrice Canayer, solicitó un tiempo muerto para intentar recuperar la ventaja antes del descanso, pero los vallisoletanos supieron mantener la solidez defensiva y conservar el control del marcador, aunque por la mínima (15-16).
El Pevafersa volvió a salir en tromba tras la reanudación, lo que le permitió ampliar la renta hasta los tres goles (15-18) pero, de nuevo Karabatic, acompañado de un magnífico Guigou como director de orquesta del Montpellier, fue recortando distancias hasta lograr empatar 21-21 en el minuto 40.
Perales y Gurbindo comenzaron a sentirse más cómodos a medida que transcurrían los minutos y, con un Svensson muy seguro en la portería, los vallisoletanos volvieron a recuperar la diferencia de tres goles (22-25) en el ecuador de la segunda mitad, con un juego rápido y fluido.
Pero el Pevafersa recibió hasta tres exclusiones prácticamente consecutivas, lo que cortó su mecánica de juego y propició que el Montpellier, nuevamente, equilibrara el electrónico (27-27), a falta de cinco minutos para el final, en los que cualquier detalle podía ser determinante en uno y otro bando.
Las pérdidas de balón de los vallisoletanos, la precipitación en los lanzamientos y la férrea defensa local, que sólo vio dos exclusiones en todo el partido, impidió que el Pevafersa se llevara la victoria del pabellón francés y que tuviera que conformarse con un empate (30-30) aunque, sin embargo, deja un buen sabor de boca.