El equipo leonés comenzaba el partido sabiendo del empate del FC Barcelona en Holding, por lo que la tercera plaza en juego estaba tan solo al alcance de una victoria, por lo que ante los suizos, ya eliminados de esta competición no se podían permitir ninguna relajación.
El partido comenzó de forma muy fría y el juego leonés mostraba muy poca frescura ante un rival que apostaba por una férrea defensa como mejor fórmula para mantener el tipo y no dejar escapar al rival en el marcador, algo que funcionó durante los primeros minutos ya que los de Jordi Ribera no estaban nada cómodos ante un rival que demostró desde el principio sus limitaciones.
El Ademar lograba su primera ventaja importante tras lograr un parcial de 3-0 (9-6) y a partir de ahí, el equipo suizo comenzó a tener dificultades contra una defensa más seria que abortaba su ataque y que propiciaba esas contras como mejor arma para romper la defensa del Amiticia.
Así, el Ademar, sin demasiado desparpajo iba aumentando su ventaja y a medida que pasaban los minutos comenzaba a sentirse más cómodo sobre la cancha, pero no era capaz de marcar una diferencia tranquilizadora, aunque en los últimos minutos del primer tiempo, con un Castresana como motor de los suyos, se lograba imprimir un nuevo ritmo y una ventaja final de cinco goles que dejaba encarrilado el partido.
Vaskevicius realizaba nada mas comenzar la segunda parte tres paradas desde los seis metros evitando que el partido quedara sentenciado y esas situaciones llevaron al Amiticia a creer en el partido ya que llegaron a acercarse a dos goles (18-16), pero el equipo leonés no estaba por la labor de tirar este encuentro por lo mucho que había en juego.
Sin poder contar con un desaparecido Buntic, Aguirrezabalaga tomaba las riendas de los suyos para devolver la calma al equipo leonés y pasado el ecuador de este segundo tiempo, el objetivo de la tercera plaza estaba conseguido ya que la diferencia del Ademar ya fue insalvable por parte del equipo suizo.