El plusmarquista europeo de 2.000 y 3.000 metros Sergio Sánchez recurrirá ante el Comité de Apelación la sanción de un mes sin competir impuesta por la Federación Española de Atletismo tras el expediente abierto por las críticas del atleta a compañeros y dirigentes y que le pueden hacer perder 40.000 euros.
Sánchez cargó todas sus críticas en uno de los implicados en la "Operación Galgo", el fondista de origen africano Alemayehu Bezabeth, así como en el ex-secretario de Estado para el Deporte Jaime Lisavetzsky, en relación con la persecución del dopaje.
El ex-subcampeón del mundo de 3.000 metros en pista cubierta ha acudido a un abogado de Cantabria para que defienda sus intereses ya que ha insistido en que se siente "inocente" y clama porque sea "el primer deportista en la historia sancionado por luchar contra el dopaje".
Dispone de un periodo de diez días para presentar sus alegaciones a la sanción, cuya incidencia económica ha cuantificado en "unos 40.000 euros", ya que la mayoría de las ayudas que recibe en forma de beca incluyen cláusulas por las que se le retiran o reducen la cantidad en función de haber sido sancionado.
"No puedo quedarme con los brazos cruzados porque están jugando con mi futuro", ha afirmado el corredor del FC Barcelona, cuya sanción de impedirle competir durante un mes le condicionará su preparación de cara a su gran cita del próximo verano, como es ganarse una plaza de cara a los mundiales de Daegu (Corea).
Sergio Sánchez se ha comparado explícitamente con algunos de sus compañeros salpicados con el escándalo de la "Operación Galgo", a los que, ha dicho, "se les obligó a competir por parte del presidente de la Federación Española, mientras a otros que hacen declaraciones se les castiga con sanciones que afectan a su futuro".