Mil astados, entre toros y novillos, se han quedado en los cercados de las dehesas de bravo de Castilla y León en la temporada 2009. La celebración de menos espectáculos taurinos, entre corridas de toros, novilladas y rejones, han dejado en el campo mil cabezas que, en las circunstancias anteriores, se habrían lidiado, sobre todo en plazas de tercera categoría.
Esta circunstancia, notoria ya en la campaña anterior, ha supuesto la extinción de un puñado de ganaderías y, sobre todo, la reducción de los animales reproductores, vacas de vientre y sementales, en las explotaciones de lidia.
La tendencia que se prevé para 2010 es continuadora de los años anteriores, por lo que los criadores han ajustado sus camadas a la demanda en declive de los empresarios organizadores de estos festejos en los que se lidian sus productos.