En Reino Unido este miércoles es día de huelga general en el sector público. Dos millones de funcionarios están llamados a secundar este paro, que tiene la intención de convertirse en el más multitudinario de los últimos treinta años. Plantan cara a Camaron y protestan contra la reforma de las pensiones, que entre otras cosas, les obligará a jubilarse más tarde. Los piquetes han acampado a las puertas de los hospitales, su mensaje: defender las pensiones.
Médicos, enfermeros…pero la huelga también afecta al sector de la justicia y al del transporte público. Detrás de ella está una coalición de treinta sindicatos que aspiran a paralizar el país. El Gobierno de David Cameron ha propuesto una reforma que retrasa la jubilación de los funcionarios, que aumenta el periodo de cálculo de la pensión y que les obliga a cotizar más.
Cambios que el ejecutivo conservador considera imprescindibles para mantener el sistema y que los trabajadores públicos consideran injusto. Por eso, no han dudado en organizar la mayor huelga desde la época de Margaret Thatcher.
Los paros están afectando a los aeropuertos, con cancelaciones de vuelos, aunque menos de lo que se esperaba. Muy precavidas, algunas compañías aéreas habían ofrecido a sus clientes un cambio de billetes.