En los últimos tres años ha aumentado considerablemente el número de intentos de estafa al seguro. Lo más normal es intentar reparar antiguos golpes del coche tras un choque, pero los hay mucho más retorcidos. Con el aumento de las dificultades para llegar a fin de mes, incrementa la tentación de estafar al seguro.
Lo más común es intentar incluir daños que no guardan relación con el siniestro, tanto en vehículos como en el hogar, pero los hay más originales. Las aseguradoras encienden todas las alarmas y empieza la investigación.
En los casos más difíciles, el seguro contrata detectives privados, pero, incluso así, es muy difícil de demostrar el intento de estafa.