Los líderes europeos buscan este jueves en Bruselas soluciones para la crisis de deuda de la eurozona. Aprobarán crear un fondo de rescate permanente a partir de 2013. Aunque no están todos los miembros a favor, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durâo Barroso, ha pedido que se demuestre en esta cumbre que la Unión habla con una sola voz.
La persistente crisis de las finanzas públicas por las que atraviesa la zona euro se somete a debate para que la Unión Europea acabe con ella. Entre las soluciones previstas, se aprobará el aumento y la flexibilización del fondo de rescate o la emisión de eurobonos, a iniciativa de los países más afectados como España, Portugal o Italia. Aunque estas propuestas han chocado hasta ahora con la negativa de la canciller alemana, Angela Merkel, quien recibe también el respaldo del presidente francés Nicolas Sarkozy.
Ante el alto grado de desacuerdo, no se esperan resultados concretos. Como máximo, se podría dar un mandato al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para que las analice y presente sus conclusiones durante las próximas semanas. De hecho, Van Rompuy ha recordado el del Eurogrupo de "establecer un fondo de estabilidad financiera permanente para después de mediados de 2013". Asegura que el Eurogrupo "ya ha convenido algunas claves".
Entre estas claves, los Veintisiete ratificarán como novedad la participación de los bancos privados sólo como último recurso y caso por caso cuando haya que asistir financieramente a algún país de la eurozona. Con esto, la Unión Europea abre la puerta a que se apliquen descuentos a los bonos de deuda pública si el Estado no puede pagar.
Después de que Grecia fuera rescatada en mayo con una ayuda de 110.000 millones de euros, con la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI), Irlanda tuvo que ser socorrida el pasado mes con 85.000 millones más. La presión se cierne ahora sobre la deuda de Portugal, y en menor medida la de España.