Son muchos los ganaderos de Castilla y León que últimamente no duermen del todo tranquilos. En especial los zamoranos de la Comarca de La Guareña, y los el norte de la provincia de Salamanca.
Los contínuos ataques de lobos a sus rebaños y sus manadas les traen de cabeza. Alguno ha perdido hasta 40 ovejas en los últimos 15 días. Pero como en todos los sectores, siempre hay quien resta imortancia a este tipo de hechos.
Ecologistas en Acción de Castilla y León entiende la postura de los afectados pero asegura que el hecho de mantener los lobos en la Comunidad es un reclamo turístico importante y un beneficio para el ecosistema y la biodiversidad de la zona.
Las organizaciones profesionales agrarias reclaman ayudas económicas por parte de la Junta, más rapidas, y más directas. Reivindican que los propios ganaderos no tienen por qué tener además de su seguro particular, otro para cubrir los destrozos de estos depredadores.
En la actualidad, conviven en nuestra Comunidad cerca de 200 manadas de lobos salvajes. En 2008, la Unión de Campesinos de Castilla y León registró 668 partes de denuncia por ataques al ganado.
En 2009 las cifras hacen saltar las alarmas, cuando en lo que va de año, solamente en la provincia de Zamora, se llevan contadas alrededor de 600 ovejas muertas. A ello habría que sumar los terneros o becerros que también han sido víctimas de los feroces animales.
En la localidad zamorana de Fuentelapeña, Carlos Torrero, propietario de una amplia ganadería de ovino, cuenta con 40 ovejas menos en las últimas dos semanas.
A ello hay que sumar las bajas de los lechazos muertos antes de nacer por el estrés de la madre en esos ataques. Para él, como para otros tantos compañeros de profesión la rabia y la impotencia es máxima.
Las ayudas no llegan y desde Medio Ambiente les aconsejan que aprendan a convivir con el lobo.
A 9 km, en Fuentesauco, la mayoría de los ganaderos están igual. Todos cuentan con alguna baja en sus naves. Ahora dormir cuesta mucho más, aseguran. La incertidumbre de no saber qué se encontrarán mañana es, sin duda, un síntoma claro para no descansar a gusto.