Disponer de una tarjeta de débito es un 15% más caro que hace un año. Y un 6,2% más costoso que desde principios de 2009. La banca española se ceba de lleno con las comisiones por descubiertos y transferencias.
La crisis económica pasa factura y mucho a las entidades bancarias, y por consiguiente, ellas hacen lo propio con sus usuarios. El menor uso del crédito y la existencia de un mayor riesgo de impagos ha conducido a los bancos y a las cajas a realizar importantes incrementos en sus comisiones, algo que parece no estar muy justificado.
La solución a que nos cuesten un 15% más las tarjetas de débito y casi un 10% las de crédito, pasa por buscar otras entidades en las que ese gasto sea inferior.
El disponer de nuestro dinero como y cuando queramos nos supone unos gastos anuales cercanos a los 275 euros en concepto de tasas por diversos servicios financieros.