En las Cortes de Castilla y León los tópicos se caen por su propio peso. No es tan lustrosa siempre la actividad política como la pintan. Para empezar éste es el único parlamento de España junto al de la Rioja en el que los procuradores no tienen sueldo, el 80% cobran por asistencia a pleno o comisión.
Lo que significa que en los tres meses comprendidos entre la disolución de las Cortes y la constitución de la nueva cámara, no ingresan ni un euro. Para algunos éste es su único sueldo, y perderlo supone tanto como quedarse en el paro.
Sólo 20 procuradores, entre los que se inlcuye mesa y portavoces, perciben un sueldo fijos de las Cortes, tienen dedicación exclusiva. El resto, 63, cobra dietas: 180 euros por asistencia a pleno o comisión y 20 céntimos el kilómetro por desplazamiento. Ingresos que caducan, se suspenderán al disolverse la cámara, el 28 ó 29 de marzo.
Austeridad, que no encuentran reflejo en otro Parlamento autonómico salvo en el de la Rioja y que provoca una peregrina situación de interinidad que dura 3 meses, hasta que se constituyen las nuevas Cortes.
Los procuradores sin otra ocupación a mayores se quedarán sin ingresos este tiempo porque no tienen derecho a paro. Tampoco formar parte del grupo de 29 que integran la diputación permanente es una garantía, sólo cobran los que tienen dedicación exclusiva, los demás recibirán dietas si este órgano se reúne en alguna ocasión, algo que, según el Portavoz Popular Carlos Fernández Carriedo, no suele ser frecuente.
A años luz de esta situación, el parlamento catalán que al igual que el castellano manchego mantiene para todos sus diputados un sueldo base cercano a los 43.700 euros, y que aprovechó una de las últimas reformas de su reglamento para ampliar el derecho de retribución al periodo entre legislaturas.