No hay lugar para las trampas, ni para los tramposos. Un sistema de alerta automático en las oficinas del censo electoral detecta mensualmente las variaciones sospechosas en el padrón de los ayuntamientos. Los datos los envían los ayuntamientos, la informática hace el resto.
A través de este sistema se han pedido explicaciones a se 686 municipios de menos de 2.000 habitantes, los más sensibles. Casi la mitad de ellos, en la Comunidad. La provincia León encabeza de calle este listado de inscripciones sospechosas, del que Burgos ocupa el séptimo peldaño.
Con los datos del INE en la mano hay casos que superan lo llamativo como Villoruebo en Burgos cuyo censo desde enero de 2010 ha crecido un 40%, o el 28% de Losacio en Zamora. En Torrelara el aumento ha sido casi de un de 18% en los últimos tres meses. En San Emiliano León, una veintena de altas nuevas, escrupulosas según el alcalde, pero sospechosas para algunos los vecinos.
Explicaciones que en último término valora la Junta Electoral Central, que en estos momentos estudia 121 empadronamientos sospechosos en toda España.