Mensajes de tolerancia cero y testimonios que animan a la denuncia desde el primer atisbo de violencia, con una apuesta por la educación de los menores en ese camino de "comprensión y justificación ninguna" para el maltratador se han oído en Castilla y León, en el Día Internacional contra la violencia machista.
"Nunca está justificada una conducta violenta, ni en el primer momento" ha reflexionado en Valladolid la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Milagros Marcos, que ha respaldado el acto institucional del Ayuntamiento vallisoletano contra la violencia hacia las mujeres y ha insistido en esa "tolerancia cero" por parte de "todos y en todos los casos".
Castilla y León llega a este 25 de noviembre con dos mujeres, Ana María Sánchez Vizcaíno e Isabel Velasco y el hijo de una de ellas muertos, veintinueve pulseras activas en maltratadores, ocho denuncias al día por violencia machista y la última agredida, una mujer salmantina de 68 años, que sigue ingresada muy grave en la UCI tras recibir dos hachazos en la cabeza por parte de su pareja, el pasado miércoles en una céntrica calle de Salamanca.
El alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, ha sostenido que el acto de este viernes, similar a los de otros ayuntamientos de la Comunidad, "condena cualquier tipo de violencia de género y reafirma el compromiso municipal con la erradicación de este fenómeno".
El regidor ha recogido las palabras del exsecretario general de la ONU Kofi Annan cuando afirmó que la violencia hacia las mujeres "es quizá la más vergonzosa violación de los derechos humanos, porque no conoce límites geográficos, culturales o de riqueza".
El acto en el consistorio ha permitido escuchar el testimonio, en forma de comunicado, de las religiosas de la congregación de las Adoratrices que llevan la casa de acogida y los dos pisos tutelados que funcionan desde 1996 y 1998, respectivamente, en Valladolid.
Tienen sentimientos de rabia y a la vez afecto hacia el agresor, una baja autoestima, tendencia a la dependencia, sentimientos de culpa y minimización de los hechos, sentimiento de desprotección y miedo a una nueva agresión, según el comunicado redactado por Ana María López, directora de la casa y los pisos de Valladolid.
La religiosa también ha advertido sobre los problemas de salud mental que presentan en la actualidad algunas de las mujeres que "ingresan por malos tratos", "que hacen imposible su convivencia con el resto sin que exista otro recurso al que poder acudir para ayudarlas".
Ana María López ha planteado que se debe "luchar en favor del paso de la cultura de la resignación a la cultura de la igualdad y de la emancipación". El testimonio de superación y de que se puede salir lo ha puesto una joven de nacionalidad marroquí de 34 años, quien hace dos años "era una mujer maltratada", y que tras diez años de sufrir y perder su "dignidad" decidió "salir del infierno".
"No hagas que se enfade más y te vuelva a agredir" le espetó un día su hija mayor en forma de súplica, lo que le llevó a decir "basta ya" para evitar que sus dos hijas "vivieran como ella, toda la vida bajando la cabeza" en lugar de hacerlo "con amor, dignidad y respeto".
La mujer ha concluido su testimonio con una invitación a recuperar el control y a salir del infierno, que depende "de una misma", y se ha llevado el aplauso más cerrado del acto, "en reconocimiento a su valentía y como señal de ánimo y solidaridad", en palabras del alcalde