Que llegue la primavera no es una noticia tan positiva para los alérgicos. A ellos les esperan unos meses llenos de estornudos, ojos enrojecidos y otras molestias que no les permitirán disfrutar de esta estación.
Se calcula que el 20% de la población es alérgica. De ese porcentaje, entre un 5 y un 10% padece asma, una enfermedad más grave y que afecta especialmente a los niños.
Existen varias teorías que explican por qué los más pequeños son más propensos a tener alergias. Una de ellas es la de la higiene. Los niños cada vez tienen menos infecciones, se les vacuna más y ya no viven en ambientes tan rurales.
"Lo que sí se sabe", según nos explica la alergóloga Alicia Alonso, "es que el modo de vida occidental es el que aumenta las alergias. Un niño que vive en Perú, en la selva y rodeado de parásitos no tiene alergía. En cuanto lo occidentalizas se vuelve alérgico. En las dos Alemanias se comprobó de una manera muy rápida. En 15 años se igualaron los porcentajes de alérgicos".
En apenas 15 minutos una persona puede saber a qué tipo de polen es alérgico. Es lo que se tarda en realizar las pruebas. En el brazo, siempre respetando el mismo orden, se colocan los alergenos. Después se pinchan con una pequeña lanceta. Si se enrojece la piel el resultado es positivo.
Este invierno no ha hecho mucho frío y ha llovido. Circunstancias que unidas a la contaminación han provocado que los pólenes sean esta primavera mucho más agresivos que de costumbre. De hecho hay alérgicos que ya han empezado a notar los primeros síntomas. Para que ellos disfruten de la primavera tendría que nevar en los meses de mayo y junio. Algo muy poco probable.
En Castilla y León las mayores alergias son las que producen las gramíneas (cebada, centeno), los plátanos de sobra (que son los árboles ornamentales que vemos en todas las ciudades) y los olivos. Aunque nos parezca extraño, olivos también hay en nuestra comunidad. Además el polen es capaz de viajar muchos kilómetros. Pero este año hay una protagonista indudable, la arizónica.
Tal y como nos explica la Doctora Alonso, "son los setos que dividen los chalets, las piscinas. Crecen muy rápido y dan muchísima alergia. Este año ha sido terrorífico".