La Audiencia de Valladolid ha condenado a Antonio P.C. a cuatro años y un día de prisión por un delito de estafa, cometido cuando ofreció promociones ficticias de casas a cerca de una veintena de personas, a las que cobró distintas cantidades y a las que tendrá que indemnizar con unos 138.000 euros.
El tribunal ha adelantado hoy el fallo de la sentencia, que abarca además el pago de una multa de 3.600 euros, tras un acuerdo alcanzado entre la fiscal, que en principio pedía seis años de cárcel, las tres acusaciones particulares personadas en la causa y la defensa.
Los hechos por los que se iba a desarrollar la vista oral durante tres sesiones, que finalmente fue innecesario celebrar ante el acuerdo de las partes, ocurrieron a raíz de que el acusado instaló una inmobiliaria en el Paseo de Zorrilla de Valladolid.
Puso anuncios publicitarios en periódicos locales para ofertar viviendas de nueva construcción en La Flecha a un precio "notoriamente inferior" al del mercado, a sabiendas de lo ficticio de la promoción.
Para dar apariencia de realidad a los futuros compradores, atribuyó la construcción de las casas a una empresa cuyo domicilio social situó en Aranda de Duero (Burgos), aunque finalmente se comprobó que la Constructora tampoco existía, según los hechos por los que acusó el ministerio público y que ha admitido el acusado.
El encausado llegó a entregar planos -falsos- a los clientes de las viviendas proyectadas y se arrogó también de forma ficticia la intermediación en la gestión de ventas de viviendas que vio anunciadas -que existían y pertenecían a terceras personas-, situadas en Isla Jalón y Urbanización Vega-Mahía.
Con este sistema, exigía una cantidad en concepto de contrato de arras por al cesión y la subrogación de la posición del verdadero comprador de las viviendas.
Captó así clientes que creían que lo ofertado era real y se fiaban de la solvencia del acusado, con el que pactaron la compra de las viviendas y entregaron diversas cantidades de dinero que el encausado se quedó en su propio beneficio.
Finalmente, cerró la agencia, situada en el Paseo de Zorrilla y desapareció, sin que tuviera éxito ninguna de las gestiones realizadas por los compradores para recuperar el dinero, ya que no le localizaron.