El 25% de la población infantil padece de sobrepeso. Lo que equivale a hablar de uno de cada cuatro niños con exceso de peso. Una cifra que preocupa, de ahí, que el proyecto de ley de seguridad alimentaria haga especial hincapié en la dieta de los más pequeños.
A partir de ahora, gracias a la nueva norma, no se permitirá la venta de alimentos con un alto contenido en grasas saturadas, sal o azúcares, en el interior de los centros escolares.
Los menús de guarderías y centros escolares deberán ser supervisados por profesionales con formación en nutrición y dietética. Cada comedor deberá tener a disposición de los padres una carta de comidas en la que se especifiquen los nutrientes y calorías e incluso aquellos ingredientes que pueden provocar alergias.
Ya no se podrán amparar promociones comerciales o proponer determinados alimentos y bebidas en virtud de sus supuestos beneficios. Los fabricantes tendrán que garantizar el correcto etiquetado de sus productos.
En esta línea se regula también la publicidad alimentaria y se limitan los horarios para promocionar aquellos productos dirigidos a menores.