La concejala del Ayuntamiento de Carrascal de Barregas (Salamanca) Margarita Vázquez de Prada denunció este miércoles que en los últimos meses se están perpetrando diversos robos en las inmediaciones del Hospital de Los Montalvos de Salamanca y, en concreto, ha desaparecido la puerta de hierro de la entrada y las cruces de algunas lápidas de su campo santo.
Según destacó, el cementerio se encuentra apartado del complejo hospitalario que hoy sigue en funcionamiento como tal y sin medidas de seguridad suficientes, lo que lo ha convertido en el blanco perfecto para los ladrones.
Vázquez de Prada indicó que suele pasear por este paraje y que en uno de estos recorridos se fue percatando de que se habían producido los hurtos, que ahora son cada vez más frecuentes.
El centro abrió sus puertas en el año 1948 como sanatorio para tuberculosos y llegó a albergar hasta 600 enfermos.
La alta mortalidad en esos años por la enfermedad y el miedo al contagio provocó que se convirtiera en un centro autosuficiente, que contaba con horno, gallinero, terrenos para la agricultura y su propio cementerio, que hoy en día está abandonado y nadie se ocupa de su cuidado o mantenimiento.
Abandono en la zona
El robo de chatarra en las inmediaciones de este municipio, situado a siete kilómetros de Salamanca, se está convirtiendo en algo habitual y los vecinos de las urbanizaciones de los alrededores, concretamente de Peñasolana y Santa Bárbara, también se quejan del abandono que sufre el monte en el que se ubica el hospital.
Denuncian que este campo, Los Montalvos, está llegando a parecer una escombrera a pesar de la belleza del mismo y afirman que cada vez es más frecuente encontrar basura, cables y otros escombros, y que no es difícil ver furgonetas rotuladas con el nombre de empresas que paran “tranquilamente” en plena zona del campo para descargar sus desperdicios.
Además, cuando se roba cable en los alrededores, se utiliza también este paraje para quemar el plástico sobrante, dejando el residuo allí, una situación que pone en peligro a los vecinos por el riesgo de incendio y a las especies que habitan en este espacio natural.
Una vecina, Susana Martín, detalló que la semana pasada descubrieron a unos jóvenes robando en la urbanización las tapas de las alcantarillas y que huyeron en una furgoneta. Gracias a la labor de varios vecinos, que les siguieron y localizaron, la Policía pudo detenerlos.
Sin embargo, denunció que no es la primera vez que sufren el robo de materiales de la urbanización, de construcción o vallas, y aseguró que están cansados de que los ladrones “campen a sus anchas” en lo que a su juicio parece “una ciudad sin ley”.