Tras 20 meses interrumpidas, se reinician las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos bajo el auspicio de Barack Obama. Anoche, en el Salón Este de la Casa Blanca tenía lugar el primer acercamiento entre ambos líderes. Como testigos de excepción el rey Abdalá de Jordania y el presidente egipcio Hosni Mubarack. Son los cinco hombres sobre los que están puestas todas las esperanzas para que Palestina e Israel alcancen un acuerdo de paz.
El Presidente de los Estados Unidos ha pedido a ambos líderes que "aprovechen esta oportunidad" en un discurso previo a la cena que han mantenido. "Cuando nos reunamos no estaremos solos. Estaremos unidos por las generaciones que han pasado y las que vendrán" ha añadido Obama.
Desde el mismo atril Benjamín Netanyahu y Mahmud Abbas han hablado de paz y de cumplir con sus respectivos compromisos. El primer ministro israelí ha llegado a referirse a Abbas como su "socio de paz" al mismo tiempo que ha afirmado que quiere "encontrar un compromiso histórico que permitirá a ambos pueblos vivir en paz, seguridad y con dignidad.".
Por su parte, el líder palestino ha abierto una puerta al respeto mutuo. "Reiteramos nuestro compromiso de llevar a cabo nuestras obligaciones y hacemos un llamamiento a los israelíes para llevar a cabo las suyas" ha puntualizado.
Y no sólo palabras, también hemos visto gestos como el apretón de manos entre Netanyahu y Abbás. Ahora, sólo queda ver en qué queda toda esta escenificación, sobre todo, cuando Hamás ha advertido que seguirá atacando a los israelíes y rechaza a Abbas como representante.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el Presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, han expresado su disposición a alcanzar la paz en el marco de las negociaciones directas que se reanudan este jueves en Washington tras 20 meses de interrupción.
Ambos dirigentes hablaron momentos antes de sentarse a la mesa en una cena organizada por la Casa Blanca y a la que también asistieron el presidente de Estados Unidos, Barack Obama; el rey Abdalá de Jordania y el presidente egipcio, Hosni Mubarack.
En un tono conciliador Netanyahu se dirigió a Abbas como su "socio de paz", se comprometió a trabajar para poner fin "de una vez por todas" al conflicto de Oriente Próximo y afirmó que su Gobierno no dejará que ningún grupo terrorista bloquee el proceso de diálogo.
No obstante, el primer ministro israelí reiteró que cualquier acuerdo de paz debe incluir las garantías necesarias para la seguridad del Estado de Israel. Por ello, dijo, el posible pacto debe establecer la desmilitarización del futuro estado palestino, con el objetivo de que no se convierta en "un enclave terrorista financiado por Irán".
Abbas, por su parte, afirmó que la consecución de un acuerdo de paz podría producirse en un plazo de un año pero insistió en que Israel debe congelar la construcción de asentamientos judíos y poner fin a la ocupación de Cisjordania.
Asimismo, el líder palestino condenó el atentado reivindicado por Hamás que causó la muerte de cuatro colonos hebreos en Hebrón el miércoles.
También antes de la cena celebrada en la Casa Blanca, y desde el mismo atril, Obama se mostró "cauteloso, extremadamente cauteloso" ante la posibilidad de que la reanudación de las negociaciones directas pueda permitir la consecución de una solución de dos estados que ponga fin al conflicto de Oriente Próximo, informó CNN.
Horas antes, y tras reunirse por separado con Abbas y Netanyahu, el mandatario estadounidense señaló que la vuelta al diálogo directo entre israelíes y palestinos supone una "oportunidad" que podría no repetirse en mucho tiempo y que ninguna de las partes debe dejar pasar.