El Teatro Calderón de Valladolid cuenta desde este lunes con una placa en uno de sus pilares en homenaje a la actriz vallisoletana Lola Herrera, a quien se le entregó, además, la Medalla de Embajadora del centro de manos del alcalde de la ciudad, Francisco Javier León de la Riva, quien calificó a Herrera como "la gran dama de la escena española".
Con esta placa, se acredita a Lola Herrera como 'Pilar del Teatro', distinción que también han recibido Juan Antonio Quintana y Concha Velasco, a los que este lunes se suma "la genial intérprete del teatro", según señaló León de la Riva, en el acto que se celebró en el Teatro Calderón, y donde una Lola Herrera "nerviosa", tal y como ella indicó, agradeció el reconocimiento de un teatro que pisó por primera vez con 13 años y donde ha entregado "su vida y su alma", dijo el alcalde.
En el homenaje se descubrió una placa de bronce que permanecerá "para siempre" en uno de los pilares del Teatro Calderón, al tiempo que recibió una medalla y una acreditación que la señala como embajadora del Teatro, así como una escultura de Meli Maroto. Todo ello con el objetivo de que sea la embajadora del Calderón "por todos los teatros que llenes durante los próximos años", remarcó León de la Riva.
Lola Herrera, quien reconoció que este homenaje es algo "muy importante" tanto en lo personal como en lo profesional, se mostró "contenta" de recibir reconocimientos en su tierra, como la plaza en Las Delicias que lleva su nombre o un colegio en Tudela de Duero. Este último dijo de un teatro con "un afiche muy duradero y que seguirá siempre aquí", incidió, para añadir que el reconocimiento "le pone un montón, como dicen los jóvenes", ironizó. Estos homenajes, dijo, son "momentos" que le hacen sentirse "muy de aquí" y que le vinculan con su ciudad. "Es una demostración de que me siento querida por la ciudad que me vio nacer", apostilló.
Finalmente, el alcalde recordó que con este tipo de reconocimientos el Ayuntamiento de la ciudad quiere "romper dos mitos". El primero de ellos, el que "nadie es profeta en su tierra" y, el segundo, el hacer homenajes cuando la persona ya no está.