Tan solo la presencia de unas plantas decoraba el escenario dando un toque de color. Y es que cuando se trata de Paco de Lucía, el poderío de su guitarra basta para embelesar al público. Más de 2.000 personas disfrutaron este lunes en Valladolid del guitarrista flamenco junto a su grupo durante dos horas y media en el Polideportivo Pisuerga.
El algecireño salió al escenario con la seriedad que le caracteriza sorprendiendo con bulerías, alegrías y rumbas. Le acompañaban Antonio Serrano, a los teclados y la armónica, el bailaor Farru, quien puso en pie al público con la pasión de su taconeo, el cante de Duquende y David de Jacoba, 'El Piraña' con la percusión, Antonio Sánchez a la guitarra y Alain Pérez al bajo. Las palmas, las voces desgarradas y flamencas y el sonido de cada uno de los instrumentos crearon una atmósfera única que sólo era interrumpida por el grito de admiración de algún espectador hacia el 'maestro Paco'.
Temas de su último disco, 'Cosas buenas', se mezclaron con algunas de sus canciones más clásicas como 'Entre dos aguas', con la que cerró el concierto después de que el público no dejara de aplaudir para que el grupo volviera a salir al escenario.
Palabras como "genio" o el "gran maestro" se escuchaban entre los espectadores a la salida de un espectáculo que no dejó indiferente a nadie. Paco de Lucía volvió a triunfar desmotrando que el flamenco está más vivo que nunca.