Sigue siendo aún una gran desconocida para los consumidores. La producción ecológica se ha acercado al público vallisoletano en un mercado organizado por la Unión de Campesinos de Castilla y León. Treinta agricultores y ganaderos de la comunidad reivindican, con sus puestos, precios justos para el productor y una apuesta por lo natural.
La miel de Luis Martínez tiene el marchamo de producto ecológico porque cumple las normas exigidas por el Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León. Sus colmenares están situados a más de 3 kilómetros de autovías, autopistas, fábricas o núcleos de población importante. Tampoco "podemos tratar las enfermedades de las abejas con antibióticos ni con productos químicos de síntesis", añade. Y eso se nota luego en el sabor. "Nuestros clientes", afirma Luis, "dicen que la miel sabe como la de antaño".
Lo mismo sucede con los productos lácteos o el vino. En la bodega segoviana donde trabaja Santos Gómez, sulfatan las uvas con productos naturales, en concreto con néctar de ortiga. Y en bodega, "no utilizamos ningún tipo de estabilizantes" lo que permite conservar las propiedades naturales de la uva y da al vino un gusto afrutado .
Son las ventajas de unos productos aún poco conocidos por el consumidor y al que le rodea el falso mito del precio. Los productores aseguran que no son tan caros como parecen. Sólo cuestan un poco más pero la calidad se nota.
El verdadero problema al que se enfrentan está en el mercado. La diferencia entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor es "abismal" y en algunos casos llega a superar el 700%. Es el caso de la patata; "el kilo se vende a 1,50 euros cuando en el agricultor recibe por él entre 20 y 25 céntimos", según detalla el presidente del Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León, Juan Senovilla. Por eso, hace un llamamiento al consumidor para que mire dónde compra y "se aproxime al productor con el fin de que el beneficio sea de quien se lo merece".
En Castilla y León, hay 600 productores ecológicos. Zamora encabeza el ranking y Soria, lo cierra debido a la despoblación que sufre la provincia y a la falta de apoyo de las administraciones públicas.