El debate sobre la energía nuclear se traslada hasta las proximidades de la central de Santa María de Garoña. Algunos ven reforzada su teoría sobre el riesgo que conlleva vivir cerca de una central, mientras que la mayoría creeen que la comparación carece de sentido.
De acuerdo con el protocolo de seguridad, el ayuntamiento de Quintana Martín Galíndez guarda en su interior pastillas de yodo para surtir a la población en caso de emergencia. Además, los vecinos serían trasladados a una zona segura. A día de hoy la población encuentra poco probable que pueda producirse aquí una situación de riesgo como la que se vive estos días en Japón.
A favor o en contra de la energía nucler, todos parecen coincidir en la escasa probabilidad de que se produzca un terremoto en la zona que ponga en peligro a los habitantes del valle de Tobalina.