Primera noche de tranquilidad en el Reino Unido. Tras cuatro jornadas de violentos disturbios, las calles inglesas han vuelto a la calma y ahora toca retirar coches calcinados y poner en orden los comercios que han sufrido destrozos y saqueos.
Los policías ingleses se han quedado sin vacaciones para reforzar la seguridad no sólo en Londres, sino en otras ciudades importantes como en Liverpool, Manchester y Birmingham. En ésta última, sus ciudadanos han pasado la noche en vela por los tres jóvenes musulmanes que murieron atropellados cuando protegían su barrio contra posibles saqueos y disturbios.
Ante la gravedad de la situación, Cameron ha anunciado que su Gobierno actuará con la misma impunidad con la que actuaron los vándalos.
En West Midlands, el juzgado ha hecho horas extras durante la noche para acelerar los procesos judiciales contra los implicados en los disturbios. Ya son más de 1.100 los detenidos por saqueos y otros delitos.