Las diferencias fiscales entre autonomías crean diferentes clases de ciudadanos. Cada año aparecen deducciones nuevas o quitan otras, unas aumentan y otras disminuyen, y así es imposible conocer las legislaciones autonómicas.
Todo esto afecta a la hora de decidir el lugar donde vamos a vivir. La población se mueve dependiendo de los incentivos fiscales de cada autonomía, trasladandose así también las empresas y la riqueza. En otros casos, las familias se empadronan en ciudades donde pagan menos impuestos.
El principio comunitario de libertad de establecimiento también causa problemas.
Para evitar hablar de diferentes clases de ciudadanos el Colegio de economistas de Valladolid aboga por la armonización fiscal.