El cielo, que habitualmente se menciona para lanzar al aire los pasos de este desfile penitencial y que caigan sobre los costaleros, se ha desplomado en forma de lluvia sobre sus cabezas. "Una decepción muy grande", asegura el presidente de la Hermandad de la Estrella, Alberto González Arribas.
Apenas una hora después de que el paso del Jesús Redentor ante Caifás cruzara la puerta lateral de la iglesia de 'Las Gordillas' y con la imagen de la Virgen de la Estrella ya en la calle, se decidió el regreso al templo.
Con más público que nunca y con un cielo encapotado que a ratos mostraba un sol radiante de primavera, han salido los dos pasos de la iglesia de 'Las Gordillas' envueltos en aplausos a la calle.
Pero la lluvia, intermitente y fastidiosa, ha hecho acto de presencia apenas una hora después de comenzar este desfile penitencial, el más andaluz y el más largo de la Semana Santa de Ávila, declarada de Interés Turístico Nacional.
"Sí que es una pena, sí", asegura González Arribas, "un decepción muy grande". Porque la lluvia no acaba de descargar con fuerza, y desquicia a los hermanos de la Estrella ?430 en total, aunque procesionan unos 130- el paso constante del sol a la llovizna. "La Virgen se ha dado la vuelta justo delante de la pureta, y el paso del Jesús Redentor, a la altura del Colegio 'Santa Ana'", explica el presidente de la Hermandad.
Pasadas las 16.30 horas, y amparado por el sol, los golpes en la puerta lateral de la iglesia de 'Las Gordillas' pregonaban la salida del paso de Jesús Redentor ante Caifás, envuelta en lirios morados y claveles rojos. El silencio y un sonoro aplauso recibe el esfuerzo de los 40 costaleros que soportan sobre su cerviz los mil kilos de peso del paso para sacar por el angosto arco la escena bíblica al completo.
El estilo al llevar los pasos, la iconografía, la incorporación del costal e incluso la disposición de cofrades y símbolos religiosos en la procesión hacen homenaje a la Pasión sevillana. Desde 2006, es el primer desfile penitencial de Castilla y León que procesiona al estilo andaluz, con pasos como el largo, el corto o las 'chicotás', con costaleros portando los pasos, en lugar de braceros.
La banda de cornetas y tambores 'Ciudad de Tormes' de Salamanca y la Agrupación Musical 'La Expiración' reciben en las puertas del templo a cada paso con el himno de España, acompasado por los aplausos de los asistentes, que asisten asombrados a las 'levantás'.
Ambos pasos salvan con ritmo las escaleras situadas frente a la puerta lateral de 'Las Gordillas' hasta que acceden a la calle. Tanto el Jesús Redentor como la Virgen de la Estrella son alzados 'al cielo' con dos espectaculares maniobras, una justo a al salida de la iglesia y otra más ya en la calle. El capataz avisa al contraída: "¡Al cielo con Él!" y "¡Al cielo con ella", y acto seguido vuelan los mil kilos de peso y aterrizan sobre 40 cervices a un tiempo.
Este año, la Virgen de la Estrella ha cruzado el arco de la puerta de la iglesia sobre las cinco de la tarde. Primero se saca el palio, para incorporarlo al trono. Treinta costaleros portan la imagen mariana ?una Esperanza-, coronada por un enorme halo dorado, arropada por un manto azul noche y rodeada de flores blancas y velas ornamentadas.
Estilo sevillano
Paso largo, paso corto, 'chicotás' para 'bailar' el paso son algunos de los movimientos de los costaleros bajo los pasos, que combinan con las subidas 'a pulso', 'a pulso aliviao', 'a medio tirón' y 'al cielo' de las imágenes, convirtiendo cada momento del trayecto penitente en un espectáculo inédito en Castilla.
Esto exige a los costaleros una preparación especial. Minutos antes del inicio, los costaleros se ayudaron entre ellos para ceñir sus riñones con fuerza con anchas fajas negras sobre el pantalón negro, donde cuelga la medalla plateada de la hermandad, y la sudadera blanca antes de calzarse las alpargatas de esparto y colocar el costal sobre la cabeza.
El paño de algodón y esparto con el que se cubren requiere de una compleja preparación, que incluye el enrollado de la 'morcilla' -una almohadilla cilíndrica para amortiguar la dureza de la 'trabajadera', el palo que se apoya sobre la cerviz-.