Las imprentas que se encargan de la elaboración de las papeletas de votación para el 22-M llevan unos días frenéticos. A contrarreloj preparan los millones de sufragios que se introducirán las urnas.
A cada segundo salen de la impresora industrial 60 papeletas. Desde el 25 de abril, día que se ratificaron las listas a las Cortes, estos trabajadores sueñan en color sepia. En lugares como este, se imprimen una media de 500 mil papeletas por candidatura.
Tienen de límite hasta el 5 de mayo, víspera del arranque de la campaña, ese día tienen que estar en las delegaciones territoriales de la Junta de Castilla y León. Pero antes tienen que pasar un estricto control. Son Toneladas y toneladas de papel sepia, una variedad que solo se fabrica para las elecciones y que luego se recicla para otros usos.