En Castilla y León hay otros alojamientos, además de los de turismo rural, que están casi al completo este verano. Son las residencias caninas, que están repletas de perros carentes de una familia de acogida en estos meses y cuyos dueños optan por la tranquilidad que les garantizan estos particulares 'hoteles'.
Los perros descansan, comen y pasean y tienen posibilidad, si su dueño quiere, de relajarse en un spa, porque dejar el perro a un familiar no siempre es la mejor opción. Negocio para unos y casi familia para otros. Ya no hay excusa para hacer algo que ellos nunca lo harían.