Pere Navarro, director general de la Dirección General de Tráfico (DGT), ha anunciado su pretensión de reducir el límite de velocidad en carreteras secundarias de 100 a 90 kilómetros por hora antes de que termine la legislatura. Con esta medida, Navarro quiere reducir la siniestralidad en estas carreteras que concentran el 75% de los accidentes de tráfico en España. 1.331 personas murieron el año pasado mientras conducían por estas vías.
Otra de las razones que esgrime Navarro es la intención de equiparar el límite de velocidad español con el europeo, aunque lo cierto es que la mayoría tiene este tope en 100 kilómetros. Bélgica y Luxemburgo son los únicos países, con su red de carreteras completa, que tienen este nivel. Por debajo, está Suecia, que permite conducir a 70 kilómetros por hora como máximo, aunque por causas climatológicas.
El malestar ya cunde entre las asociaciones de conductores. Raimundo García, presidente de la Asociación Española de Accidentología Vial (AEAV), califica la propuesta de "penúltima ocurrencia del año" y acusa a Navarro de "eludir la responsabilidad". Según García: "atacar sólo a la velocidad es dejar cosas en el camino, como los puntos negros".
Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, considera que la medida será poco efectiva, ya que la media de la velocidad a la que conducen los que transitan por estas vías es de 80 kilómetros por hora. En palabras de Arnaldo, "hay que imponer límites de velocidad en base a riesgos concretos". Sólo Stop Accidentes se muestra favorable a la iniciativa.